miércoles, 2 de febrero de 2011

ABEJA COMÚN (Apis mellifera)

   En libertad

   Este diligente insecto nos proporciona la preciada miel. Sería difícil intentar trazar de nuevo la larga historia de su domesticación, que se pierde en lo difuso de nuestros lejanos orígenes. Existen varias decenas de especies de abejas salvajes, y todas ellas producen miel, pero sólo esta especie ha sido domesticada con fines utilitarios. La abeja común, también conocida como abeja melífera o abeja doméstica, es la única especie que forma colonias capaces de resistir el invierno, al contrario de todas las demás abejas y avispas sociales, cuyos miembros perecen en otoño, con la sola excepción de algunas hembras fecundadas, que hibernan para reconstruir la colonia en la primavera siguiente. Una colonia de abejas está formada por entre 50.000 y 60.000 individuos y se compone esencialmente una reina, que es la única hembra fértil de la colonia; miles de obreras, que liban y confeccionan la miel, y que son hembras estériles, y unos cuantos cientos de machos, llamados zánganos, que no viven más que unas semanas y cuya única función es fecundar a la reina.

   Faunia, Madrid, España

   Para conseguir que una abeja sea reina se le cuida desde que es una larva en una celda separada del panal y se la alimenta únicamente con jalea real, una secreción de las glándulas de alimentación de las propias obreras, la única tarea de la reina será poner huevos, día tras día. Los huevos se depositan uno a uno en los alvéolos hexagonales del panal. Las obreras llenan estos alvéolos de miel y de polen, que constituyen el alimento de las larvas desde el momento de la eclosión. Los zánganos que se apareen con una reina se condena a sí mismo a la muerte debido a que sus órganos genitales quedan fijados tan firmemente a la hembra que son arrancados cuando ésta parte, y el macho muere casi inmediatamente. La hembra almacena el esperma en  un saco interno de donde salen los espermatozoides para fecundar los huevos a medida que éstos son puestos. Todos los huevos fecundados producen hembras, sean obreras o reinas; los zánganos derivan siempre de huevos no fecundados. El período de desarrollo de una obrera es, aproximadamente, de 21 días, de los cuales pasa 3 en el estado de huevo, 6 en las fases de larva y 12 en la fase de ninfa. El alimento natural de las abejas consiste en néctar y polen, siendo el primero la fuente de energía y el segundo la de proteínas. Las abejas obreras pueden informar de la ubicación de las zonas ricas en alimentos a otras obreras, realizando una zumbante danza circular en la superficie del panal. Con esta danza transmiten información detallada sobre la distancia al lugar y su ángulo con respecto a la colmena.

   Faunia, Madrid, España

3 comentarios:

  1. Fantástico blog, como entusiasta fotógrafo de animales y plantas que soy, he encontrado en tí un alma gemela. Ya me gustaría horrores haber visitado tantos zoos como tu y tener tan amplísimo repertorio de fotos propias de animales, de vertebrados la mayoría me faltan. Estaría bien conocernos y visitar algún zoo juntos.

    Respecto a las abejas de esta foto, la última foto no es una abeja melífera (Apis mellifera), de hecho no es de la misma familia siquiera, podría ser del género Lasioglossum o tal vez Halictus (ambas de la familia Halictidae) pero no descarto otras familias.

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    1. Mientras leía tus comentarios pensaba lo mismo...sería fantástico conocer a alguien como tú, que ademas se nota que si distingues las especies (no como yo). Por cierto, no me has dejado títere con cabeza, no doy a basto para arreglar los errores...gracias

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